Todo es cuestión de perspectiva. Hay muchas verdades dentro de una misma realidad.
La historia sería básicamente lo que ya he contado en este blog. Yo sabía de su existencia y sabía que por pura y mera "coincidencia" nos mirábamos justo al mismo tiempo. Luego supe que no era coincidencia por su parte porque era algo habitual. Me contactó 3 años después y casi ahí mismo caí. Pero a decir verdad, eso no fue tan así, imagínense el esfuerzo que tuvo que hacer el pobre J para hablar con una chica con la que no tenía nada en común y aún así sacaba temas de qué hablar y eso por al menos por 4 meses. Bueno, la cosa es que una de las últimas veces que inicié una conversación, poco después se tornaría increíblemente incómoda por su egolatría insinuando que era yo la descarada que siempre coqueteaba con él. Obvio que no. Así que agarré mi dignidad (que sí tenía en ese tiempo) y dejé de hablarle fácilmente 3 semanas y evitaba todo posible contacto en la universidad con él a pesar del espacio tan reducido con la que ésta cuenta. Supongo que él lo tomó como una amenaza y volvió a hablarme como si nada y dentro de poco habíamos concretado nuestra segunda salida.
El punto es que hasta ese momento de la historia mi dignidad y ego estaban intactos y por encima de cualquier cosa, mientras que él tuvo que estar ahí insistiendo e insistiendo para lograr algo a cambio, o sea, su dignidad también se vio perjudicada en un momento. Desgraciadamente esa situación se invirtió este año. y al parecer no tiene arreglo.
Lo busqué 2 veces y en la primera oportunidad no atinó a nada. La segunda vez pareció surgir efecto y pasó ese desastre en mayo. ¿Recuperé mi dignidad en algún momento? El hecho de que cada cierto tiempo me busque no es una garantía para eso, así que no. ¿Y él recuperó su dignidad cada vez que se fue? Pues tampoco. (pero al menos tiene la "certeza" de que estaré esperándolo)
Y eso era lo que quería comentar. En realidad creo que he contado bien la historia y por eso mismo llegué a la conclusión de que fue ahí el punto de no retorno de mi dignidad a partir del día siguiente a esa salida, el 6 de diciembre pasado. Después de eso todo fue en picada y ahora me encuentro yo analizando cuál es la mejor forma de recuperar lo perdido.
¿Esperando que vuelva, hacer algo y rechazarlo? ¿O simplemente rechazándolo de una vez? A mí parecer la primera idea suena realmente tentadora pues podría darme el lujo de decir que no teniéndolo en mis manos. Y tal vez nada de lo que he pensado o imaginado durante este año ocurra.