miércoles, 14 de diciembre de 2016

Good For You

I just can't get enough of you
And the smell of your perfume
The way you move 
Electrifies the room 
Your know that I'd be good for you

In my imagination 
Come upon a revelation
To solve all of my frustration
You know that I'd be good for you
...
I give in to you

I just can't get enough of you
And the smell of your perfume
Makes me do things
I thought I'd never do 
It's started something new
You know that I'd be good for...

It don't need no explanation
But with your collaboration
We'd make a great combination
How could you refuse? 
...
I'm a gun waiting to shoot 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Waiting...

Estoy esperando desesperadamente que sea jueves aunque probablemente no pase nada de lo que mi mente ha imaginado toda esta semana. He pensado y soñado tanto al chico de la discordia (o simplemente J) que ya me estoy hartando de mí misma. No paro de revivir esos pequeños momentos y sus extrañas preguntas que salen de la nada... Me pregunto si ha pensado por lo menos una vez en mí desde que pasó eso y si es así, ¿qué habrá pensado?

La espera de nada me está matando, en serio. He calculado todo en mi mente en caso de los posibles escenarios de "¿qué pasaría si...?". Esto me tiene agotada mentalmente y la verdad es que sí tengo cosas que hacer pero no logro concentrarme.

Por otra parte, mi novio, quiere consentirme más que nunca en nuestro próximo cumple mes, el 17. Cumpliremos 3 años y 11 meses. Wow, el tiempo pasa volando y aún no puedo creer que llevemos tanto tiempo. Me siento bien e imagino un futuro con él lleno de sueños y experiencias que quiero tener a su lado.

Supongo que tengo que seguir esperando tranquilamente e ir haciéndome la idea de que todo lo que he imaginado no se hará realidad. Creo que en parte es mejor, así no tengo que mentir u ocultar información pero sin embargo es cuando más lista me siento de concretar mis fantasías. Fantasías no aptas para personas moralistas. 



domingo, 11 de diciembre de 2016

La sospecha y la salida

Hablamos desde que volvimos a clases en agosto, principalmente por iniciativa de él. No paraba de adularme y me parecía un tanto extraño, aunque era un gusto culposo a la vez. Trataba de sacar a flote a su novia cada vez que decía algo insinuador como invitarlo a mi departamento, pero él se las arreglaba para sacársela de encima.
Un día casi de sorpresa mientras esperaba a que el profesor llegara (y mientras veía mi celular)  a las 8:00 am,  me saludó con un beso en la mejilla. Casi me morí, lo juro. Su perfume era exquisito y su forma de acercarse había sido en forma fugaz y certera, casi como un animal salvaje. La niña al lado mío, P, quedó creo que igual de impactada que yo y seguramente vio cómo me sonrojé. 

Desde ese día me advertí a mí misma que cada vez que él estuviera cerca habría una taquicardia incontrolable seguida de un sonrojo lleno de picardía. Desde ese día nos encontrábamos más de lo común en la universidad, nos veíamos casi todos los días. Desde ese día intenté hacerme notar y programaba mentalmente mis encuentros con él. Desde ese día supe que me gustaba mucho más de lo que esperaba realmente.

Nada podía hacer, yo tenía novio, él tenía novia, no compartíamos ninguna clase y lo único que teníamos en común era que nos gustaba la pizza sin aceitunas y sin tomate. Genial... Hasta que un día me invitó a comer. 

Recuerdo que pensé que intentaría algo conmigo al primer acercamiento, pero no. Fue muy ameno conversar con él, me reí mucho y supe cosas de él, como por ejemplo que tenía 25 y yo apenas 21, jaja quién lo diría. Y él también supo cosas de mí.
Me contó la historia de cómo conoció a su novia, de cómo lo engañó su ex novia y que tuvo noches en las que se acostó con chicas sin ningún tipo de compromiso, mientras que yo me había esforzado por mantener mi cuerpo para la persona que amo y en este caso, sólo he tenido relaciones con mi novio. No sabía si agradecer o escapar de tanta sinceridad por parte suya, pero al menos parecía que decía la verdad. 

"¿Te vas a casar con él?" me preguntó, y yo, tratando de salir del shock, me reí y respondí "¿Qué tipo de pregunta es esa?... Pero sí, probablemente". Nunca entendí la finalidad de aquella pregunta y sigo preguntándomela hasta ahora. Pregunté lo mismo y respondió "Yo creo, B es una buena mujer" y luego habló de la gran fiesta que daría en su boda. 

Es un poco chocante saber que aún recuerdo las canciones que sonaron en la radio aquel día. Es chocante saber que recuerdo con detalle qué hablamos. Es aún más chocante saber que mi novio sabe qué vi en él y sin siquiera contarle. 

Curiosity often leads to trouble

Tal vez debí empezar este blog contando el principio de esta historia pero las cosas se dieron tan rápido - y lento a la vez- y de forma tan inesperada que no me quedó otra que escribir lo que primero viniera a mi mente.

Todo comenzó en mayo cuando me agregó a facebook. Sabía desde antes, desde que entré a la universidad, que me miraba y me perseguía descaradamente con ella. Lo había comentado unos días antes con D y ella no me creía porque él tenía (y tiene) novia. Esa solicitud de amistad sin querer queriendo llegó en el momento preciso para no quedar como mentirosa y para quedar como una ganadora por haber predicho su gusto hacia mí.
Apenas acepté su solicitud empezó a hablarme como si nos conociéramos desde mucho antes y en cierta parte me agradó a pesar de que sabía que era extraño que él me hablara. Recuerdo que cuando recién entré a la universidad yo lo detestaba por acosarme con la mirada, en serio lo detestaba; la inseguridad nunca ha sido una buena amiga. No recuerdo con exactitud tal conversación pero todo parecía indicar que yo le gustaba. Obvio, estaba en último año y nunca tuvo la oportunidad de hablarme directamente sin que yo lo mirara mal o simplemente coincidíamos por unos segundos en algún pasillo o en la cafetería de la universidad.

Luego de eso sólo nos saludábamos de la mano y a lo lejos dentro de la universidad, en esos pasillos y en la cafetería pero dentro de mí ansiaba que se atreviera a hablarme un poco más. Suponía que había sido una pérdida de tiempo el agregarme a facebook, hablarme una sola vez y ya. Había sido demasiado trabajo para él y al final nada. Hasta que volvió a hablarme en agosto y empezó a insinuarse de una forma extraña pero que en realidad me gustaba. Había dejado entrever que algo le gustaba de mí y eso me hacía sentir... "especial".


jueves, 8 de diciembre de 2016

Antes de partir

Recuerdo sus labios en cada momento del día. Son suaves y pequeños. Besa de una forma muy parecida a sus labios, besos extremadamente suaves y cortos que se extienden cuando quiere conseguir algo más. No sé qué tanta práctica ha tenido pero me intriga el saber por qué besa así. ¿Será que lo ha estudiado mucho? ¿O será que sólo es así? Siempre creeré que es lo primero. Él lo estudia todo para hacerte caer.

Y sus manos te van rodeando casi de repente sin darte cuenta. Te rodean y atacan al instante. Sus dedos se escabullen lentamente por debajo de tu ropa y te acaricia por un momento para luego sólo apretarte. Uh, sabía que lo estaba disfrutando. Trata de quitármela pero lo esquivo.
Se abalanza sobre mi pecho, lo huele y saca uno de mis senos. Lo lame como si no hubiera un mañana. Sé que me desea. Su pantalón acusa un montículo que no esperaba.

Dice que tiene que irse pero luego regresa a mí. Me sigue besando y pareciera que no quiere parar ¿o esa soy sólo yo? Y cuando se detiene me veo envuelta en una extraña sensación de necesidad. "Necesito más de esto" pienso, pero no puedo vocalizarlo pues debo mantener la poca cordura que me queda. Se pone sus zapatos y yo los míos. Él pasa al baño y yo me quedo pensando en que quiero más, no quiero que pare ahora. Sale del baño y guarda sus pertenencias y me repite que tiene que irse e inesperadamente vuelve a besarme, me lleva hasta una puerta y me acorrala, me rodea las caderas y se aprieta hacia mí. ¡Dios, que bien se siente!. Sé que quiere algo más y me dice "Déjate llevar". Me lleva a mi habitación, me da la vuelta y me besa el cuello mientras me levanta un poco la blusa. Me doy vuelta y nos seguimos besando, me mira con cara de "Hagámoslo" pero me niego y dice que lo mejor es irse. Él va por delante de mí y abre la puerta pensando que se iría sin más pero se arrepiente y se da la vuelta para besarme. Besos de despedida perfectos. Mi hambre ya había sido saciada mientras lo veo partir pero ahora me pregunto si él piensa en mí como yo lo he pensado a él.

À la folie

Cuando toda tu vida has sido buena para todo: buena hija, buena compañera, buena estudiante y no has cometido error alguno - o al menos no uno tan grande - dan ganas de hacer cualquier locura. La que sea.

Besé a un chico que no es mi novio. Pensé que nunca haría tal cosa pero pasó. Fue adictivo.

Sus labios, su forma de tocarme, la forma en la me dijo "Me encantas". Pero sé en el fondo que todo eso es una mentira. Sé que es mentira pero ahora soy una adicta a ello.

Todo indicaba que no pasaría nada y estaba bien con eso, de todas formas sabía que él gustaba de mí y eso era suficiente. Pero mi demonio interno no paraba de imaginar mil escenarios distintos en donde nos besábamos y tocábamos; él es el culpable, él siempre me empujaba a perseguir eso y hacer lo que fuera necesario para conseguirlo a toda costa. En cambio, mi ángel me decía "No, no eches tu relación de 3 años a la basura, tu novio es un gran chico y se muere por ti. Tienes planes con él, no lo abandones".

Y aquí estoy. Fui infiel y no me arrepiento aún. Lo disfruté y no me siento culpable, creo que mi cuerpo lo deseaba tanto que poco importaba lo demás en ese momento. Y ahora sólo espero que esto no se sepa aunque probablemente mi novio lo sepa en sus no tan dulces sueños.